El sector de la construcción no atraviesa un buen momento. A la escasez crónica de mano de obra, que ya venía lastrando la capacidad productiva del sector, se suma ahora un problema que ha pasado prácticamente de coyuntural a estructural: el incremento sostenido del absentismo laboral.
El resultado es un cóctel que reduce el empleo efectivo, encarece los proyectos y amenaza con paralizar obras en un contexto de elevada demanda.
Lejos de ser un fenómeno puntual, los datos confirman una tendencia que se agrava año tras año. Menos trabajadores disponibles, más bajas médicas y una mayor duración de los permisos están erosionando la actividad de un sector clave para la economía española.
La alarma ya no se limita a las empresas: la patronal advierte de un impacto sistémico que compromete la ejecución de infraestructuras y vivienda. Una situación que se agrava aún más cuando se necesitan más pisos ante tanta demanda.
Un sector con menos manos disponibles
El déficit de trabajadores en la construcción no es nuevo. Durante años, la falta de relevo generacional y el envejecimiento de la plantilla han reducido el número de profesionales disponibles en obra.
A este problema estructural se ha añadido un aumento notable de las ausencias laborales, lo que reduce aún más la fuerza de trabajo real.
Según datos de la Confederación Nacional de la Construcción, cada asalariado del sector se ausentó de media casi 113 horas en 2025. Esta cifra duplica la registrada hace una década y equivale a cerca de tres semanas completas de trabajo perdidas por empleado a lo largo del año.
El absentismo alcanza máximos históricos
Las horas no trabajadas por absentismo ya representan el 6,2% de la jornada pactada efectiva, el nivel más alto registrado hasta ahora. En comparación, en 2018 esta proporción se situaba en el 3,6%. Traducido a la operativa diaria, esto implica que por cada 16 trabajadores contratados, solo 15 están realmente activos.
El impacto agregado es aún más significativo. La patronal estima que más de 70.000 trabajadores del sector no llegaron a trabajar ni un solo día en todo el año debido a situaciones de absentismo, una cifra que ilustra la magnitud del problema y su efecto directo sobre la productividad.
Bajas médicas y permisos, el principal detonante
La mayor parte de las ausencias se explica por procesos de incapacidad temporal. Más del 80% del absentismo registrado en la construcción estuvo vinculado a bajas médicas o permisos legales, un porcentaje incluso superior al observado durante los años más duros de la pandemia.
El presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, ha subrayado que este fenómeno está relacionado con varios factores estructurales. Entre ellos destacan el envejecimiento progresivo de la plantilla, el aumento de los tiempos de espera en el sistema sanitario y la ampliación de permisos laborales reconocidos por la normativa.
Un impacto económico que no deja de crecer
Las ausencias laborales tienen una traducción directa en la cuenta de resultados de las empresas. El absentismo genera costes directos, como el pago de cotizaciones sociales y salarios durante los primeros días de baja, y costes indirectos derivados de las horas de trabajo no realizadas.
La CNC estima que el impacto económico total del absentismo en 2025 alcanzó los 3.565 millones de euros, casi el triple que en 2018. Esta cifra equivale al 1,7% de las ventas del sector y supera incluso el peso del Impuesto sobre Sociedades en muchas compañías constructoras.
Las pequeñas empresas, las más afectadas
El reparto del impacto económico no es homogéneo. Cerca de dos tercios del coste del absentismo es asumido por las pequeñas empresas del sector, que cuentan con menos margen para reorganizar equipos o cubrir ausencias de forma inmediata.
Las compañías medianas soportan alrededor del 20% del impacto, mientras que las grandes absorben el 16% restante.
En un sector donde la ausencia de un solo trabajador puede paralizar una obra entera, la falta de sustituciones rápidas agrava las pérdidas y genera penalizaciones por retrasos contractuales, además de un deterioro del clima laboral.
Envejecimiento y problemas físicos, un binomio crítico
El perfil del trabajador de la construcción ha cambiado de forma significativa. La edad media ha pasado de los 38 años a superar los 45 desde 2008, un factor que incide directamente en el tipo de bajas registradas.
Los problemas musculoesqueléticos siguen siendo la principal causa de incapacidad temporal, muy por encima de los procesos relacionados con la salud mental, que sí crecen con más fuerza en otros sectores.
Este envejecimiento reduce la resistencia física en trabajos exigentes y aumenta la duración de las bajas, prolongando las ausencias y dificultando la reincorporación.
Un problema que llega a la negociación colectiva
Ante la magnitud de los datos, la patronal ha confirmado que el absentismo será uno de los ejes centrales de la próxima negociación del convenio nacional del sector. Entre las medidas que se plantean figuran una revisión del papel de las mutuas y una reforma del actual modelo de incapacidad temporal.
El objetivo, según la CNC, no es recortar derechos, sino encontrar mecanismos que permitan reducir ausencias innecesarias, agilizar altas médicas y garantizar la viabilidad de las empresas en un contexto de escasez de mano de obra.
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La noticia
El sector de la construcción entra en crisis estructural: menos empleo, más bajas, más permisos y una falta de mano de obra que frena la actividad
fue publicada originalmente en
El Blog Salmón
por
Sergio Delgado
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