Una de las opciones que más se suele buscar dentro del mundo de Linux es precisamente todas esas distros cuya premisa principal es su ligereza. Pero esas distros recortan al máximo posible a cambio de que el sistema no ahogue a nuestro hardware. Pero hay una distro en particular que dobla esa apuesta por la ligereza, pero creando algo distinto a lo que estamos acostumbrados.
Hablamos de CachyOS, Una distro basada en Arch que no solo arranca rápido y consume poco, sino que está literalmente «obsesionada» con sacar el máximo partido a nuestra CPU y GPU. Pero lo hace sin obligarnos a hacer una instalación de Arch, que tanto respeto inspira a muchos usuarios.
Para ello, se basa en una receta donde confluye un buen instalador gráfico, repositorios en buena forma para x86 y Zen 4, un kernel propio con BORE o EEVDF y una configuración precisamente pensada para jugar mediante Proton, Steam y compañía. Por lo que, a diferencia de sistemas como Windows, CachyOS aporta una sensación de fluidez perfecta.
CachyOS: la distro enfocada en el absoluto rendimiento
Lo primero que nos llama la atención al utilizar CachyOS no es su escaso consumo de RAM, o la velocidad en la que nos plantamos en el escritorio. Lo más importante o llamativo es su fluidez. Abre las aplicaciones ágilmente, podemos navegar con varias pestañas o ejecutar juegos. Y todo ello con la capacidad de aprovechar ordenadores con una buena cantidad de años. Parte de esta culpa la tienen sus paquetes compilados para las CPU, con conjuntos de instrucciones y técnicas como LTO o PGO/BOLT para sacar el máximo partido del reloj de los procesadores. Por lo que no estamos ante un reclamo hueco de marketing, sino ante verdaderos saltos de 10-15 FPS con respecto a otras distros o frente a Windows.
A ello hemos de sumarle un kernel personalizado, que se afina con planificadores como BORE o EEVDF. Estos están pensados para reducir la latencia y mejorar la respuesta frente a juegos en ejecución con apps en segundo plano. Y la combinación no solo lo notamos en los FPS, sino en la estabilidad de los frames. Es decir, el punto que diferencia una experiencia suave y fluida de otra repleta de tirones de pantalla.
Un Arch modificado para gaming
CachyOS parte de la base de Arch, pero evita cualquier dificultad relacionada con dicha base. Para empezar, ofrece un instalador gráfico al más puro estilo Windows donde podemos elegir entornos de escritorio como KDE Plasma, GNOME, COSMIC u otros. También podemos particionar el disco, crear un dual boot y todo ello sin siquiera abrir la terminal. Es cierto que no tiene el nivel de adaptabilidad para Windows con el que cuenta Linux Mint, pero sí es perfecto para que con un mínimo de experiencia en Linux pueda terminar con un sistema perfecto en menos de media hora.
Pero además, en un apartado tan vanguardista como lo es el gaming hoy en día, la distro no nos permite simplemente «instalar Steam» mientras se queda mirando. De hecho, cuenta con guías oficiales, configuraciones recomendadas y perfiles de hardware específicos para utilizar de la mejor manera posible programas como Proton, Wine, DXVK y compañía. De hecho, para más interés de cara a muchos usuarios, cuenta con su propia Handheld Edition con ajustes perfectos para Steam Deck, ROG Ally o Lenovo Legion Go. Y mejor aún, cuenta con mejoras de gestión para su batería, soporte de mandos y VRR que buscan parecerse a experiencias como SteamOS, pero siempre bajo la flexibilidad de Arch. Obviamente, no todo es perfecto. Muchos usuarios mencionan que tienen bugs en las versiones handheld, pero el avance es tan rápido que la comunidad responde bien a este tipo de problemas.
