4 distros de Linux que marcaron una época, murieron, y que jamás volverán (pero son pura nostalgia)

La historia de Linux, así como la de muchos proyectos de código abierto, está plagada de distros que brillaron para muchos usuarios. Un brillo que, por un momento, parecía poder hacer frente al «stablishment» creado por Windows. Que supusieron una verdadera revolución en el ecosistema de sistemas operativos… pero que cayeron en el olvido.

Y las hay de todos los colores. Algunas de ellas desaparecieron por una mala gestión, otras fueron absorbidas por otros competidores, y unas pocas quedaron obsoletas ante la evolución del software libre o de pago. Sin embargo, ello no quiere decir que fueran fracasos. De ellas nacieron nuevas ideas, y los más veteranos de la comunidad siguen recordándolas con gran nostalgia y admiración.

Pasando por la conocida Mandrake de los años 90 hasta CentOS, cuya reciente «muerte» en 2020 todavía está muy reciente entre los administradores de sistema. Así que hoy vamos a repasar 4 distros que jamás deberían caer en el olvido, y el legado que dejó en este volátil mundo del open source

Mandrake

Si a día de hoy, muchos usuarios sienten aprensión por el mero hecho de adaptarse a Linux, en los años 90, este problema se multiplicaba exponencialmente. Mandrake Linux se lanzó en el 98, y fue una de las primeras distros en romper esa barrera de entrada. De hecho, fue un fork de Red Hat optimizado para procesadores Pentium. Mandrake fue la primera en introducir un instalador gráfico e incluso en usar los «Live CDs», discos que nos permitían utilizar un sistema sin instalarlo.

El equipo de desarrollo de Mandrake entendía a la perfección que Linux no podía ser un mero hervidero de hackers si quería competir con Windows, y se fusionó con Conectiva para crear Mandriva en 2005. Algo que no fue suficiente para sobrevivir. Sin embargo, su ADN todavía vive en distros como Mageia u OpenMandriva. Distros que precisamente apuestan por su accesibilidad para todo tipo de usuarios

Red Hat 5.2

También lanzado en 1998 (core de Mandrake), fue el principal exponente de que miles de usuarios lograsen ejecutar Linux en un hardware convencional doméstico. De hecho, esta versión llegó a venderse en tiendas físicas y se convirtió en la puerta de entrada al código abierto para toda una generación.

Pero hemos de tener en cuenta que hablamos de la Red Hat anterior a cualquier división. A partir de él, nació el producto empresarial RHEL y el proyecto comunitario que cualquier usuario de Linux conoce a día de hoy: Fedora. Aquella Red Hat original era accesible, contaba con buena documentación y era estable como para montar un servidor web casero. Sin embargo… la propia evolución de RHEL y Fedora lo canibalizó hasta hacerlo desaparecer.

Corel Linux

Lanzada en 1999 por la compañía canadiense CorelDRAW, fue un experimento que muchos han considerado como algo visionario. De hecho, venía preinstalada con la suite de ofimática WordPerfect Office. Y supuso la demostración para el mundo de las empresas de que una distro de Linux podía ser perfectamente estable en una versión de escritorio, no solo en servidores.

Ciertamente, el proyecto duró poco, pues la empresa Corel vendió la división a Xandros en el año 2001. Pero su impacto fue gigantesco. De hecho, sentó las bases para que Canonical apostase por Ubuntu con LibreOffice preinstalado, y apps listas para utilizar desde su instalación.

CentOS

Centro de debate entre la comunidad de Linux. Durante más de 10 años fue la distro más utilizada para servidores que requerían una profunda estabilidad sin pagar dinero por una licencia. En diciembre del año 2020, Red Hat anunció que CentOS desaparecería, en favor de CentOS Stream. Una noticia que se sintió como una traición dentro de la comunidad. Antes de que pudiera desaparecer, la propia comunidad creó AlmaLinux y Rock Linux para perpetuarlo.

Su desaparición aceleró la migración de muchas empresas y organismos hacia arquitecturas más basadas en contenedores y Kubernetes, donde precisamente la distro base cada vez importa menos. Pero a día de hoy, donde domina el formato Docker y los sistemas inmutables, debemos saber por qué estas distros marcaron la diferencia cuanto Linux era -aún más- un caos.