Me encontré en Amusing Planet con esta infografía en forma de corte transversal del Snow Cruiser Antártico, un auténtico mastodonte que data ni más ni menos que de 1939. Su misión era explorar la Antártida… pero por su diseño la combinación de enormes ruedas lisas y nieve profunda no le permitió avanzar gran cosa. Así que sería uno de esos vehículos categorizables como grandes fail de la historia.
La idea de Snow Cruiser Antártico salió de la imaginación del ingeniero Thomas Poulter, bajo el mando del almirante Richard E. Byrd. La idea era que fuera más allá que los medios de transporte de la época, como los trineos o pequeños vehículos con orugas.
Características técnicas:
- Longitud: 17 m.
- Anchura: 6 m.
- Peso: 34 toneladas.
- Ruedas: 4 ruedas Goodyear de unos 3 m de diámetro.
- Potencia combinada: 300 CV de motores diésel y 300 CV eléctricos.
Sobre el papel, todo sonaba muy bien, y de hecho los esquemas son preciosos, con su cabina de mando, sala de motores, habitáculo para cuatro personas, una sala-comedor, radio portátil, generador… Estaba previsto hasta un mecanismo para el cambio de ruedas en caso de que alguna se estropeara y, maravilla de las maravillas, era capaz de transportar una pequeña avioneta con la que explorar otras zonas una vez alcanzados los puntos designados en los mapas.
Tardaron once semanas en construirlo en Chicago y desde allí recorrió, no sin dificultad, 1.670 km hasta Boston para embarcarse en un buque rumbo al polo Sur. Llegó a la Antártida en enero de 1940, pero cuando fueron a probarlo vieron que la idea no resultaba práctica y que era incapaz de avanzar en la nieve.
Su final no pudo ser más triste: abandonado cerca de la base Little America, justo antes de que empezara la II Guerra Mundial, que acabó con el programa exploratorio. Tiempo después (en 1958) alguien se lo encontró parcialmente enterrado bajo nieve profunda; desde entonces ha desaparecido, probablemente atrapado en el hielo o en el mar, quizá desapareciendo en el océano antártico para siempre.
