Texto y Fotos- Jonatan y Estrella UM
Hay bandas que se conforman con tocar canciones, y hay bandas que crean imaginarios. HAMMERFALL pertenece a las segundas. Su universo lírico y visual gira en torno al martillo de Thor, a los dioses antiguos y a una mitología nórdica donde la épica no es un recurso estético, sino una forma de entender el mundo. Cada riff parece forjado en una fragua mítica, cada estribillo suena a juramento pronunciado antes de la batalla. Que ese imaginario haya resonado en Sevilla resulta una ironía cargada de simbolismo. Porque esta ciudad, tan asociada al mestizaje y al clima cálido del sur, también conoció la llegada violenta del gélido norte.

Hace mil años los vikingos remontaron el Guadalquivir con el objetivo de saquear la ciudad, llevando consigo el terror de lo desconocido y la brutalidad de una cultura guerrera que emergía de los mismos mitos que HAMMERFALL hoy glorifica. Donde ahora hay escenarios y amplificadores hubo una vez fuego, hierro y desconcierto. Afortunadamente los tiempos avanzan y los sevillanos ya no tememos las incursiones de los escandinavos, al contrario, las tenemos apuntadas en nuestras agendas con meses de antelación, anhelantes. Porque esta vez los nórdicos no vienen a llevarse lo que no es suyo sino al contrario, vienen a regalarnos una noche inolvidable en la que las armas se han transformado en guitarras, el ruido de la batalla sale por los amplificadores y no hay bandos enemigos sino dos formas de disfrutar pacíficamente, unos tocando y otros coreando.


Para hacer aún más atractiva la cita la banda no venía sola. Antes de su actuación los allí congregados pudimos disfrutar de TAILGUNNER (a los cuales entrevistamos y que puedes ver AQUI) , una banda británica cuyo nombre ya comienza a sonar familiar. Los asistentes habían hecho los deberes y habían investigado su trabajo, tal como confirmaban las conversaciones que se escuchaban durante la espera antes de la apertura de puertas. Si estás leyendo esta crónica lo más probable es que ya lo sepas, pero no está de más señalar que esas filas de personas ataviadas con todo tipo de prendas y accesorios metaleros están formadas por verdaderos melómanos ávidos de encontrar nueva música de su gusto. Estos expertos, curtidos en cientos de conciertos, coincidían antes de empezar en dos cosas: la notable influencia de las bandas clásicas del NWOBHM sobre TAILGUNNER y lo bien que sonaban. Las puertas se abrieron ante ellos y comenzaron a llenar la sala con grandes expectativas.


El pie de micro, una barra luminosa que nos recibía con brillos de neón de color verde, destacaba en el escenario antes de que aparecieran los músicos. Comenzaba ya la actuación con “Midnight Blitz”, tema adelantado del álbum que saldrá en febrero y que define a la banda. Con esta declaración de principios ya tenían al público ganado, demostrando calidad desde el primer acorde. Su vocalista, Craig Cairns, se movía como pez en el agua por el escenario, sorprendiendo al levantar su pie de micro, que llevaba el nombre de la banda grabado en la base. El entusiasmo del bajista y líder de la banda, Thomas Hewitt, era contagioso. Unas veces permanecía en un discreto segundo plano y otras se acercaba más al público, pero en todo momento se le veía disfrutar de llevar su música a la gente. Por su parte, las guitarras de Zach Salvini y Jara Solís nos llevaron por una mezcla de los temas de su único álbum hasta la fecha, “Guns for hire”, y las canciones que hasta ahora se han desvelado de “Midnight Blitz”, “Tears in rain” y “Eulogy”. El público animaba a Jara, guitarrista sevillana de la banda HUNGER, que estas semanas está sustituyendo a Rhea Thompson, y esta noche jugaba en casa.


La elección de un repertorio es siempre un ejercicio de equilibrio: alternar tempos, introducir variaciones que mantengan la atención y construir una progresión capaz de calentar el ambiente sin agotarlo antes de tiempo. Con un único LP publicado y otro a punto de salir, las posibilidades de rotación y contraste son aún limitadas para esta joven formación. Sin embargo, el mayor problema del setlist era su corta duración: nos quedamos con ganas de más. Fue como un cortometraje de Pixar, excelente, perfectamente ejecutado y estudiado para que se quede en tu memoria, pero sin ocuparte demasiado tiempo. A pesar de las ganas que había de ver a la banda principal, dos o tres temas más habrían sido del agrado de los presentes. Con prisa, TAILGUNNER recogió sus bártulos y se marchó, habiendo cumplido la misión de darse a conocer y con la esperanza de que no los olvidemos para futuras citas en las que ellos sean los protagonistas.


El hecho de que el concierto tuviera lugar en la calle Metalurgia funcionó como una metáfora involuntaria. En un lugar cuyo nombre evoca hornos, yunques y otras herramientas, HAMMERFALL irrumpió, por fin, con sus martillos en la sala Custom. El show comenzó con “Avenge the Fallen”, un tema reciente de su larga discografía, que convenció desde el principio. Los suecos tienen una fórmula secreta a la que se adhieren para seguir fieles a lo que siempre han hecho, aunque saquen material nuevo. Un estribillo fácil de corear es su garantía de éxito. Tras este poderoso comienzo, un viaje en el tiempo nos llevó a las cruzadas con “Heeding the call”, mientras en lo musical retrocedíamos más de un cuarto de siglo, que se dice pronto. La reconocible melodía del estribillo era coreada incesantemente por el público mientras David Wallin golpeaba con fuerza bombos y platillos, algo ineludible en un concierto de power metal, en un set de tambores adornados con cadenas y una máscara de hockey estilo Viernes 13. Volvimos a dar un salto con “Any means necessary”, cuyo título reconocible y coreable garantiza esa participación que crea el vínculo entre la banda y el público destinado a dejar recuerdos imborrables. La incesante descarga de épica nos trajo otro de los numerosos martillos que nos golpearían esta noche con “Hammer of Dawn”. La banda se lo pasaba en grande agitando sus melenas tanto como el entusiasmado público. Sin dejar descanso continuaron con “Freedom”, que para mí fue quizás donde menos brillaron, especialmente Joacim Cans, que no estuvo especialmente afinado en su ejecución vocal en algunos momentos.



Los legendarios motores de Harley-Davidson sonaron entonces como introducción a “Renegade”, un clásico ineludible que ha sido tocado por HAMMERFALL cientos de veces a lo largo de más de dos décadas. Los ruidos de motocicletas sonaban junto a las guitarras. Y es que a los metaleros nos gustan los tópicos: batallas épicas, cuero y motos. Y, por supuesto, martillos. Joacim aprovechaba una breve pausa para pedir al público que levantando el brazo izquierdo pobláramos la sala de martillos imaginarios moviéndose al ritmo de “Hammer High”. Y eso hicimos, golpeando al unísono. Llegábamos así al ecuador del show, que bajaría un poco la velocidad con “Last Man Standing”. Ahí también me dio la sensación de que no fue la mejor noche de Cans, que dejó algunas frases para que las rellenara el público, y no sonó tan potente como debería. Pero enseguida retomaron el ritmo para abarcar los últimos temas, martilleándonos de nuevo con “Let the Hammer Fall”, entre otros. Antes de terminar aún quedaban algunas cosas que hacer, como presentar a los miembros de la banda o celebrar con Oscar su cumpleaños. Con “(We Make) Sweden Rock” se cerraba la actuación, acentuando el origen de la banda como una de sus señas de identidad.



Tras una corta salida del escenario antes de los bises, pusieron el broche final “Hail to the King” y “Hearts on Fire”. HAMMERFALL recogió sus velas tras cosechar un éxito de asistencia. La sala se había llenado un martes, y eso solo lo puede conseguir una banda que despierte pasiones. Así, el concierto en Sevilla no fue solo una cita musical, sino un cruce de tiempos. El metal épico de HAMMERFALL actuó como un puente entre la ciudad contemporánea y aquel pasado remoto en el que el martillo de Thor no era metáfora, sino promesa de destrucción y gloria. Bajo el mismo cielo que una vez temió las velas vikingas, la historia y el mito volvieron a chocar, amplificados por decibelios y devoción. Hoy estarán descargando en la Riviera de Madrid y mañana con Sold Out estarán en la sala Totem de Pamplona. Agradecer la colaboración de Madness Live! para que haya sido posible contarte con detalle esta gran noche de autentico heavy metal en la capital andaluza.

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