El Congreso de los Estados Unidos salva el presupuesto de la NASA de los brutales recortes de la administración Trump

Logo de la NASAEsta semana, en una de esas rarísimas ocasiones en las que demócratas y republicanos se ponen de acuerdo y, de forma aún más poco habitual, los segundos tuvieron los redaños de oponerse a los deseos del amado líder naranja, el Congreso de los Estados Unidos ha salvado el presupuesto de la NASA de los brutales recortes que le quería imponer la administración Trump.

Así, dan a la agencia 24.440 millones de dólares, lo que supone una reducción de un 1,7 % en cifras absolutas respecto al del año pasado. Pero en cualquier caso es una noticia magnífica porque hay que recordar que la propuesta de la administración Trump era recortar el presupuesto en un 24 % en general. Y en concreto la división de ciencia de la NASA se llevaba un recorte de un 57 %, que ahora se queda en un uno por ciento.

Además de esto la famosa One Big Beautiful Bill Act, el proyecto legislativo estrella aprobado por la administración Trump este pasado verano, incluye 10.000 millones de dólares para la NASA a lo largo de los próximos seis años, con lo que al final la agencia dispone de 27.530 millones de dólares para 2026.

Así que teniendo en cuenta la inflación es el más alto en las últimas tres décadas. Aunque, de todos modos, no quiere decir que la agencia «nade en la ambulancia», como diría el ínclito Caneda, porque a todos los efectos el presupuesto de la agencia lleva años siendo plano, lo que le permite mantenerse pero no le da mucho margen de crecimiento.

Además el Congreso ha tenido la precaución de redactar la propuesta de tal forma que la administración Trump no puede recurrir al truco de considerar que las cantidades consignadas no son máximos de gasto sino mínimos, con lo que tendrán que darle al menos esos importes.

Con todo esto se salvan de la quema misiones como Davinci+, Veritas, OSIRIS-APEX, New Horizons, Juno, Mars Odyssey, MAVEN, el observatorio Chandra, o colaboraciones con otras agencias como las de las misiones EnVision, Rosalind Franklin o LISA, que en la propuesta de la Casa Blanca habían sido canceladas.

Impresión artística de Davinci+ durante su descenso – NASA
Impresión artística de Davinci+ durante su descenso hacia la superficie de Venus – NASA

Muchas de ellas son misiones que llevan años en funcionamiento, con lo que mantenerlas en servicio cuesta realmente muy poco dinero a la escala del presupuesto de la NASA. Otras, como Davinci+ o Veritas, están todavía en desarrollo y necesitan inversiones más grandes.

La que no lo ha conseguido es la misión de retorno de muestras de Marte, que a todos los efectos ha sido cancelada.

Queda ahora que el presidente Trump firme el nuevo presupuesto, algo que se espera que haga. Claro que Trump es especialista en no hacer lo que se espera de él. Una vez firmado Jared Isaacman, el flamante nuevo director de la agencia, y su equipo tienen 45 días para elaborar un plan para invertir estos fondos de aquí hasta el 30 de septiembre de 2026.

El dinero, de todos modos, con ser importante, no es el único problema al que se enfrenta la NASA. Y es que no hay que olvidar que en este primer año del segundo mandato de Trump ha sido tremebundo para la plantilla, pues se han producido numerosos despidos y renuncias más o menos –más bien menos– voluntarias.

Y eso también es un gran desafío para Isaacman.

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