El Congreso de los Estados Unidos cancela a todos los efectos la misión de retorno de muestras de Marte de la NASA

Impresión artística de los distintos elementos de la misión ya en Marte - NASA
Impresión artística de los distintos elementos de la misión en la configuración propuesta en 2022, que fue la que la NASA decidió parar a principios de 2024 – NASA

No es que a estas alturas sea ninguna sorpresa para nadie pero el Congreso de los Estados Unidos, en un intento de alcanzar algún tipo de compromiso frente a los recortes que quiere imponer la administración Trump en el programa científico de la NASA, acaba de cancelar la misión de retorno de muestras de Marte¹.

La propuesta, que aún ha de ser ratificada por las dos cámaras, algo para lo que no debería haber problema, reserva 110 millones de dólares para «futuras misiones a Marte». Pero eso es el chocolate del loro. A menos que seas la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO), que fue capaz de construir, lanzar y poner en órbita alrededor del planeta rojo la misión Mars Orbiter Mission (MOM) por tan sólo 73 millones.

De todos modos, como decía al principio, no es ninguna sorpresa porque la misión acumula años de retrasos y, sobre todo, de aumentos de costes sobre las previsiones iniciales, que hablaban de unos 4.000 millones de dólares y que ya iban por los 11.000. Además de que es una misión altamente compleja en la que muchas cosas podían fallar.

De hecho la NASA ya la había puesto en suspenso en abril de 2024 con el pretexto de rediseñarla. Y aunque en enero del 25 dijo que estudiaría dos opciones para escoger una con la que seguir adelante pocas semanas después llegaba Trump con los recortes de los que finalmente ha sido víctima.

Esto deja en el aire –bueno, más bien en el regolito marciano– los tubos de muestras que el rover Perseverance ha dejado perfectamente colocados y localizados para que fueran recogidos y traídos a la Tierra por la MSR. Es una gran faena porque los análisis hechos por Perseverance in situ apuntaban a resultados la mar de interesantes en cuanto se pudieran estudiar con instrumentos más sofisticados o distintos de los que lleva el rover a bordo.

También deja sin objetivo al Earth Return Orbiter, el orbitador de la Agencia Espacial Europea (ESA) que tenía que recoger los tubos una vez encapsulados en un contenedor y lanzados y puestos en órbita por un cohete que iba a viajar a Marte en un aterrizador –¿he dicho ya que la misión era muy complicada?– así que está por ver si la ESA aprovecha el trabajo que lleva hecho y lo convierte en un orbitador capaz de estudiar la geología marciana… O si se pierde lo invertido hasta ahora.

Así que ahora todo apunta a que definitivamente será China la primera en traer muestras de Marte con la misión Tianwen 3. Lo malo es que, a diferencia de lo que ha hecho Perseverance la misión china recogerá las muestras desde el aterrizador, así que no serán tan variadas.

Pero menos da una piedra.

La ESA, por su parte, sigue trabajando para lanzar el rover Rosalind Franklin hacia Marte en 2028. La misión incluye la colaboración de la NASA, que se supone que pondrá el lanzador y unos calentadores de radioisótopos (RHU) a base de plutonio-238 que servirán para mantener la temperatura de los componentes del rover a niveles compatibles con la vida electrónica. Por ahora eso sigue adelante. A ver si se mantiene.

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