7 razones por las que Linux puede ser el sistema operativo que NO estás buscando

Linux arrastra una fama desde sus orígenes de ser el sistema operativo para «expertos». Pero eso solo cuenta una parte de la historia, porque la realidad tiene matices que debemos atender. Hay cosas que Linux hace extraordinariamente bien, y otras que, simplemente, no se adapta a todo el mundo por igual. Especialmente si estás acostumbrado a Linux o macOS.

No hablamos de que Linux sea malo o bueno (que te podemos adelantar que no tiene nada de malo). En este caso, se trata más bien de que la filosofía de Linux es totalmente distinta a los sistemas comerciales. Windows y macOS están pensados para automatizar y simplificar todo para llegar al máximo público posible. Pero ello también conlleva quitarnos el control de nuestro PC. Con Linux, tenemos todo bajo control, aunque esto puede gustar a ciertos usuarios, y abrumar a otros.

Por lo tanto, vamos a hacer un balance lo más objetivo posible sobre las características de Linux que puedan ser un obstáculo para los usuarios. Y que, en consecuencia, supongan que prefieran quedarse en su sistema operativo actual.

Razones por las que Linux puede no ser para ti

El hecho de pasar de un sistema comercial a otro open source que nos aporta un mayor control tiene efectos positivos para los usuarios. Pero no a todos los usuarios convence por igual este hecho.

La curva de aprendizaje

Algunas distribuciones como Ubuntu y Linux Mint cuentan con interfaces gráficas muy intuitivas. Precisamente pensadas para ser similares a Windows o macOS. Pero Linux funciona bajo una lógica distinta a lo que solemos encontrar en el mercado. Los menús no están donde esperas, algunas configuraciones requieren del uso de su terminal, que requiere cierto conocimiento técnico, y muchos problemas los tendrás que solucionar a base de tutoriales.

Si cambias a Linux esperando que todo funciona como en Windows, pero más bonito, te puedes llevar un chasco. Porque necesitas invertir tiempo en saber cómo funciona el sistema de verdad.

Software limitado

Hay que ser claros en esto. Algunas apps profesionales, como las de Adobe u Office, o ciertos juegos triple A, simplemente no cuentan con una versión para Linux. Obviamente, existen alternativas como GIMP o LibreOffice, pero no son exactamente lo que puedes esperar.

Por lo tanto, si tu trabajo depende de un software comercial en particular que solo existe en Microsoft y Apple, el hecho de cambiar a Linux puede suponer un paso atrás en tu productividad e imposibilitar tus tareas.

El soporte comunitario

El soporte de Linux no llega por parte de una empresa multimillonaria con un servicio al cliente 24 horas. Más bien, llega de comunidades de voluntarios que podemos encontrar en foros o redes sociales.

Esto quiere decir que a veces encontrarás respuestas que clavarán tus preguntas, pero otras veces, ante un problema, deberás esperar días. No existe un botón de «ponerse en contacto con el soporte» para que resuelva tus problemas en un plazo fijo.

Compatibilidad con hardware

Aunque Linux soporta la mayoría de dispositivos existentes. Todavía existen algunos periféricos que no cuentan con los drivers disponibles para sus distros de código abierto. Por ejemplo, tenemos impresoras de marcas menos conocidas, escáneres especializados, o hardware de fabricación reciente. Por lo tanto, has de estar seguro de que la distro que tienes en mente es compatible con tus gafas VR o con tu mando en específico. Una barrera de entrada que Windows, generalmente, no tiene.

Distribuciones fragmentadas

Linux como tal no es un único sistema operativo. De hecho, son cientos. Tenemos Ubuntu, Fedora, Debian, Arch, Linux Mint… y cada una con su propio funcionamiento, gestores de paquetes y formas distintas de hacer las cosas. Para un usuario nuevo, esta sobrecarga de opciones no hace más que confundirlo. No saber elegir, y en consecuencia, elegir mal, hace que nuestra experiencia sea precisamente lo contrario a lo que esperamos de una distro de Linux.

Limitaciones en el entrenamiento

Si eres uno de esos gamers que juega a cientos de juegos a lo largo del año, o cuentas con herramientas de software de entretenimiento (edición de vídeo profesional o DAWs específicos) Linux puede no ser tu plataforma. Existen algunas iniciativas como Proton que nos ayuda a jugar algunos juegos de Windows, pero la compatibilidad, hasta el momento, no alcanza los niveles de Windows, y el rendimiento puede sufrir.

Actualizaciones abruptas del sistema operativo

Linux es uno de los sistemas operativos que mejor actualiza su software, pero cuando llegan cambios importantes en las distribuciones, pueden ser excesivos. Los grandes cambios pueden alterar el funcionamiento del sistema operativo en su totalidad. Lo que quiere decir que puede suponer que tengamos que aprender de nuevo a hacer las cosas que anteriormente sí sabíamos.