Los 80 fueron un campo de batalla sónico donde el metal se forjó a martillazos, sudor y electricidad cruda. No fue solo una década de excesos visuales —pelos cardados y cuero ajustado—, sino un periodo donde las reglas del género se rompieron y reescribieron con sangre y amplificadores al límite. Lejos de ser un simple desfile de riffs, el metal de los 80 se convirtió en un crisol de ideas que mutaron desde el heavy tradicional hasta el thrash visceral y los primeros rugidos del death metal.
Aquí, diez músicos que no solo tocaron, sino que redibujaron los contornos de lo que el metal podía ser, cada uno con su arma distintiva y un enfoque que desafió lo establecido.
1. James Hetfield (Metallica)
Hetfield no llegó al metal con delicadeza. En 1983, con Kill ‘Em All, su voz rasgada y sus riffs como metralla sentaron las bases del thrash. Para 1986, Master of Puppets ya era un manifiesto: estructuras largas, cambios de tempo y una intensidad que no pedía permiso. Su manera de mezclar furia con precisión rítmica dio al género una nueva columna vertebral.
2. Dave Mustaine (Megadeth)
Expulsado de Metallica, Mustaine canalizó su rabia en Megadeth y creó un sonido que era thrash con colmillos afilados. Peace Sells… but Who’s Buying? (1986) no solo tenía velocidad, sino una complejidad angular que lo separaba del pelotón. Sus letras mordaces y su guitarra punzante convirtieron al thrash en algo más cerebral, casi como un ajedrez jugado a 200 bpm.
3. Cliff Burton (Metallica)
El bajo en el metal solía ser un acompañante discreto hasta que Burton lo transformó en un narrador. Con su uso del wah-wah y líneas melódicas que serpenteaban entre los riffs, como en “Orion” (Master of Puppets), demostró que el instrumento podía liderar. Su muerte en 1986 cortó una trayectoria que prometía más, pero su legado ya estaba grabado en piedra.
4. Tom Araya (Slayer)
Araya no cantaba: escupía versos como si fueran balas. En Reign in Blood (1986), producido por Rick Rubin, su voz y bajo dieron a Slayer una identidad implacable. Temas como “Angel of Death” no solo aceleraron el thrash, sino que lo llevaron a un terreno más oscuro y sin concesiones, marcando un antes y un después en la agresividad del metal.
5. Kerry King (Slayer)
Si Araya era la voz, King era el caos con cuerdas. Sus solos en Slayer no seguían patrones; eran descargas eléctricas que parecían improvisadas pero estaban calculadas para desorientar. Con riffs que sonaban como si el diablo afilara una guadaña, King empujó el metal hacia un borde del que no había retorno.
6. Chuck Schuldiner (Death)
Schuldiner no se conformó con el thrash: lo destripó y creó algo nuevo. Con Death, su banda homónima, lanzó Scream Bloody Gore en 1987, un disco que definió el death metal con su crudeza y técnica incipiente. Su visión como guitarrista y vocalista abrió un camino que otros seguirían, convirtiéndolo en un arquitecto del extremo.
7. Bruce Dickinson (Iron Maiden)
Dickinson se unió a Iron Maiden en 1981 y para 1982, con The Number of the Beast, su rango vocal ya era un ariete que derribaba puertas. Su estilo, que iba de lo teatral a lo visceral, dio al heavy metal tradicional un brillo épico. Canciones como “Hallowed Be Thy Name” mostraron que el género podía ser tan grandioso como crudo.
8. Ronnie James Dio (Dio, ex-Black Sabbath)
Dio entró a los 80 con Holy Diver (1983) y una voz que parecía tallada en granito. Su paso por Black Sabbath ya había dejado clásicos como Heaven and Hell (1980), pero en solitario refinó un metal directo y melódico. Además, popularizó los “cuernos” con las manos, un gesto que se volvió santo y seña del género [Fuente: entrevista de Dio, Kerrang!, 1983].
9. Steve Harris (Iron Maiden)
El cerebro detrás de Iron Maiden, Harris, no solo tocaba el bajo: lo convertía en un motor narrativo. Sus galopes rítmicos, como en “The Trooper” (1983), y su talento como compositor llevaron al heavy metal a un nivel de ambición sin precedentes. Cada disco de Maiden en los 80 era una ópera metálica, y Harris era el director de orquesta.
10. Lars Ulrich (Metallica)
Ulrich no era el baterista más técnico, pero su energía y visión dieron forma al sonido de Metallica. En Ride the Lightning (1984), sus fills y doble bombo impulsaron el thrash hacia un terreno dinámico. Más allá de las baquetas, su papel como estratega del negocio ayudó a que el metal saltara de los garajes a los estadios.
Estos diez nombres no solo tocaron metal: lo desarmaron y lo volvieron a ensamblar con piezas nuevas. Los 80 fueron su laboratorio, y el resultado sigue resonando en cada riff que escuchamos hoy. Si el metal es una bestia, ellos fueron los que le dieron garras, alas y un rugido que no se apaga. ¿Quién falta en esta lista para ti?