Uno de los grandes valores agregados de Twitter es la libertad que profesa entregar a sus usuarios, mismos que hasta hace poco tenían pocas limitantes al momento de compartir una publicación.

Si bien esta ventaja mantiene a Twitter en el escenario de las grandes redes sociales, lo cierto es que el uso incorrecto por parte de algunos usuarios, obligaron a la red social a imponer una serie de regulaciones para evitar que su sitio sea espacio para difundir mensajes de odio, fake news y demás mensajes que afectan la salud de la comunicación.

Foco en los “tweets sensibles”

De esta manera, dórate la semana pasada, la red social dirigida por Jack Dorsey anunció nuevas medidas que afectarán a contenidos que se consideren violen las reglas de comportamiento y que pertenezcan a cuentas de figuras públicas.

El objetivo de la medida es brindar mayor certeza a los usuarios sobre qué tipo de contenidos son los que infringen las reglas y ameritan ser ocultados, en donde a partir de ahora se tomarán en consideración aquellas cuentas o perfiles calificados como ‘públicos’ -funcionarios, artistas, empresarios-.

Si bien esta medida llega en un momento en el que es necesario regular con mayor rigor aquello que se publica en estos espacios de interacción social, lo cierto es que las medidas tomadas por la red social ahora han sido acusadas de ser “políticas abusivas” que han afectado a diversos influencers.

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#TwitterNosEcha

Desde las primeras horas de este jueves, más de un centenar de cuentas influyentes en Twitter -principalmente firmadas por usuarios españoles- han difundido un manifiesto dirigido a la red social en el que protestan por las “políticas abusivas” a las que ahora están sujetos los usuarios. A dicho documento se sumó un carta dirigida a los responsables de Twitter España que se acompaña del hashtag #TwitterNosEcha.

De esta manera, usuarios como como Anacleto Panceto, Anita Botwin, Asilvestrao, Barbijaputa, CervantesFAQs, Doña Merkel, Gerardo Tecé, Jonathan Martínez, Kikolo o Protestona (los cuales suman una gran cantidad de seguidores y gozan de cierta popularidad en el mercado español), afirman que desde hace un año han padecido ciertas irregularidades como “shadowbanning, perdida de seguidores o bloqueos y cierres preventivos de cuentas como consecuencia de denuncias en masa sin ningún tipo de fundamento”.

A decir e los denunciantes, esto tiene que ver con la carencia de filtros en las herramientas de gestión y calificación de contenidos que ofrece Twitter, mismas que han sido utilizados por grupos organizados de usuarios que mediante denuncias falsas logran que el algoritmo de la red social cierre cuentas (de forma temporal o permanente) con miles de seguidores.


Entre la espada y la pared

El caso anterior, deja en claro la necesidad que tienen espacios de interacción como Twitter para mejorar el funcionamiento de sus herramientas relacionadas con el control del contenido.

Pensar en eliminar estos mecanismos sería un error si consideramos el problema que representan males como las fake news.

De acuerdo con una investigación firmada por consultora AB Estudio de Comunicación, os profesionales de la comunicación encuestados consideran que es altamente probable que se diseminen noticias falsas en internet, 96 por ciento de los encuestados consideran que las plataformas online son vulnerables a difundir noticias falsas. Esto es, la difusión de fake news encuentra un terreno fértil en las redes sociales.

La encuesta encontró que no sólo las empresas son afectadas, ya que los medios también están siendo dañados en su credibilidad, especialmente tratándose de canales online y portales de noticias.

La tendencia a desconfiar de las redes sociales como canales propicios a la divulgación de rumores y mentiras es clara: 62.5 por ciento de los encuestados comentaron que en WhatsApp es “extremadamente probable” que se difundan noticias falsas, mientras que 25.9 por ciento dijeron que es “muy probable”, por lo tanto, quienes consideran a WhatsApp como un canal vulnerable ascienden a 88.4 por ciento. En el caso de Facebook 88.6 por ciento, mientras que para Twitter es de 83.4 por ciento.

Revertir la tendencia no sólo demanda implementar mayores filtros en lo que respecta a la publicación de contenidos, sino garantizar que estas sean lo suficiente eficientes para discernir entre una denuncia con fundamentos y una que no los tiene.

Bajo este contexto aún hay mucho terreno por recorrer, camino en el que se tendrá que asumir que no todo puede quedar en manos de la tecnología más inteligente.