6 agosto, 2020

Pongara

Simple. Fácil.

Sorpresa en el TOP500 de supercomputadoras: Japón se pone a la cabeza con ARM y Red Hat

fugaku top500

Hace mucho tiempo que nos hacemos eco del TOP500, la lista que recoge las 500 supercomputadoras más potentes del mundo. De unos años a esta parte, no obstante, se había convertido en un ejercicio sin demasiado interés por lo repetitivo, y es que poniendo el foco en el software, en los sistemas que gobiernan todo ese hardware, la comidilla de cuándo conquistaría Linux el total de la lista se acabó hace bastante.

Desde 2017, el cien por cien del TOP500 de supercomputadoras está dominado por Linux, después de que los últimos restos en los que Windows tenía un hueco fuesen reocupados por nuevos proyectos. Desde entonces, el interés de esta competición sin premio tangible, que de hecho lo es, se había centrado en cuál es la máquina más potente y en qué país, China o Estados Unidos, se mantenía a la cabeza tanto por ese primer puesto como por el global por número de superordenadores.

Pues bien, el TOP500 de junio de 2020 nos trae una sorpresa por partida doble, que no triple: Linux sigue siendo el sistema operativo que lo gobierna todo, pero es Japón el país que se hace con la punta de lanza en la forma de supercomputadora ARM, que no es que no fueran comunes en la lista, pero nunca habían escalado hasta los primeros puestos. En la 55ª edición del TOP500 de supercomputadoras, sin embargo, ARM se sienta en el trono con comodidad.

Pasando a lo datos concretos, la nueva reina del TOP500 es Fuguku, una supercomputadora creada a partir del SoC A64FX de 48 núcleos de Fujitsu y gobernada por Red Hat Enterprise Linux. Su potencia alcanza los 415.5 petaflops de velocidad de computación, superando a la segunda de la lista -la primera durante el último par de años- por un factor de 2.8x y se encuentra instalada en el Centro RIKEN de Ciencias Computacionales (R-CCS) en Kobe, Japón.

Toda una sorpresa lo que ARM puede dar de sí en un momento en el que la arquitectura comienza a expandirse más allá de sus áreas convencionales, y ahí está la reciente noticia de los planes de Apple para diseñar sus propias CPU. Eso sí, la potencia de la máquina construida por Fujitsu se consigue a base de magnitudes, por lo que habrá que ver cómo responden el resto de grandes centros de supercomputación del mundo.

Porque las siguientes de este nuevo TOP500 son las mismas que eran, más o menos en el mismo orden: Summit -la más potente hasta hace nada, con IBM y Red Hat al frente- sigue en segunda posición; sube hasta la tercera la también estadounidense Sierra; en cuarta y quinta posición se mantienen las chinas Sunway TaihuLight y Tianhe-2A, dos que en su momento estuvieron a la vanguardia… Y China sigue a la cabeza por número de supercomputadoras.

En resumidas cuentas, no parece que vaya a surgir ningún sistema operativo que le plante cara a Linux en este terreno, pero después de unos años de relativa tranquilidad, el TOP500 se vuelve a animar. ¿Se equivocó Linus Torvalds cuando dijo aquello de que «ARM nunca lo logrará en el espacio de servidor«? Claro que lo que sostenía Torvalds es que a la arquitectura le faltaba una plataforma de desarrollo que la impulsase… y no solo Apple tiene el ojo puesto ahí.