Vídeos en el terminal con mplayer

El terminal de Linux, tan amado por unos y odiado por otros, nos permite hacer todo tipo de tareas. Para la mayoría de ellas existe alguna herramienta con GUI (interfaz de usuario), pero lo que hacemos en el terminal, como convertir vídeos a otros formatos, puede ser más “puro” y ofrecer un mejor rendimiento. Lo que vamos a enseñaros en este artículo no es por rendimiento ni comodidad, sino simplemente porque podemos hacerlo. Se trata de reproducir vídeos en el terminal.

Lógicamente, si estáis pensando en reproducir vídeos en 4K, dejad de leer ya mismo. Si lo que queréis es verlos como curiosidad, adelante. Sobre todo, lo explicado aquí le vendrá mejor a los usuarios de MPlayer, un famoso reproductor de código abierto, porque si ya lo tenemos instalado solo tendremos que ejecutar un comando para ver los vídeos de esta manera tan curiosa. Os explicamos cómo conseguirlo a continuación.

Reproducir vídeos en el terminal con MPlayer

MPlayer está disponible en los repositorios oficiales de muchas distribuciones Linux. Se puede descargar desde este enlace, pero en sistemas como Ubuntu los pasos a seguir serían estos:

  1. Si no lo tenemos instalado, instalamos MPlayer con el siguiente comando.
sudo apt install mplayer
  1. Ahora que ya tenemos todo lo necesario, tenemos que reproducir el vídeo con este comando:
mplayer -vo caca /ruta/al/archivo

Cuando presionemos intro, el vídeo empezará a reproducirse con audio y todo, pero la imagen será como lo que veis encabezando este artículo y debajo de estas líneas. La reproducción la veremos en una nueva ventana del terminal, mientras que la primera mostrará información de reproducción. Desde la primera ventana también podemos pausar el vídeo con la barra espaciadora o pararlo del todo con el atajo del teclado habitual, que es Ctrl+C. La diferencia entre reproducir un vídeo en un reproductor con GUI y reproducir vídeos en el terminal se puede ver en la siguiente imagen:

Video en el terminal de Vengadores

Igualito, ¿no? Como hemos mencionado, es más una curiosidad que algo realmente útil, pero lo hacemos porque podemos.