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Hablamos del escritorio Linux, de su desempeño en configuraciones con poca memoria RAM disponible y situaciones de consumo moderado a priori, y el resultado que da esta combinación de factores, como te puedes imaginar, no es bueno. Pero, ¿tiene solución?

La historia la recogen en Phoronix directamente de las listas de correo de Linux, aunque según dicen la pena viene de más atrás. El tema lo reabre un desarrollador que se queja de «la incapacidad del kernel para gestionar una presión de memoria baja de una manera elegante». Y ofrece un ejemplo: arrancar un sistema con 4 GB de RAM, sin espacio de intercambio, ejecutar el navegador web y abrir nuevas pestañas «puede en cuestión de minutos doblegar el sistema».

«Cuando abrir una nueva pestaña requiere más RAM de la que está disponible, el sistema se congelará. Apenas podrás mover el cursor del ratón. El LED del disco parpadeará incesantemente (no estoy completamente seguro de por qué). No podrás ejecutar nuevas aplicaciones o cerrar las que se están ejecutando. Esta pequeña crisis puede continuar durante minutos e incluso más tiempo. Creo que el sistema no debería comportarse así en esta situación. Creo que hay que hacer algo al respecto para evitar este puesto«, explica.

Como dicen en Phoronix, el problema está ahí y viene de más atrás, aunque en 2018 se propusieron unos parches que podrían ayudar a mitigarlo. Cuándo se extenderán y completarán es otra historia, pero no se espera una solución efectiva en breve. La cuestión es, ¿existe una solución realmente efectiva para lo que se está planteando?

Nada más leer sobre este tema he recordado el lanzamiento de LliureX 19, una distribución educativa que gobernará miles de equipos en centenares de centros educativos de toda la Comunitat Valenciana, una de las regiones más pobladas de España. Me ha venido a la mente LliureX porque hablando con uno de sus desarrolladores, me comentó algo que no llegué a mencionar en la noticia: muchos de esos equipos funcionan con 1 y 2 GB de RAM, a lo que habría que añadir un procesador mediocre u obsoleto y HDD, claro (¡y con KDE Plasma!).

¿Qué experiencia se puede esperar con ese hardware? La obvia: el sistema tardará en arrancar entre medio y un minuto; el escritorio, dependiendo de cuál sea y de la configuración de software al inicio tardará otro tanto; y como abras el navegador, hasta ahí has llegado. El navegador web es una de las aplicaciones básicas de cualquier sistema operativo, así como una de las más utilizadas y de las que más consumen.

Es decir, seguramente sea posible mejorar la gestión de memoria que hace el kernel en el tipo de situación descrita, pero, ¿hasta qué punto? Estamos en 2019. Recién instalado y arrancado, Ubuntu con GNOME consume en torno a 1 GB de RAM; Kubuntu en torno a los 400 MB y si seguimos con Ubuntu MATE, Xubuntu y Lubuntu vamos rebajando el gasto. Sin embargo, lo que te estás ahorrando es poca cosa. Te da para abrir cuatro o cinco pestañas más, eso es todo. Aunque quizás sea suficiente según el caso.

Mi experiencia personal, además, no concuerda con este relato. Tengo un pequeño portátil con Dual Core, 4 GB de RAM y disco duro que compré hace diez años, y a pesar de haber sufrido algún síncope que otro, sigue funcionando. Eso sí, con swap, requisito casi imprescindible en semejantes circunstancias; si no una partición, un archivo con al menos 2 GB de refuerzo. Lo contrario es muy mala idea.

Este portátil del os hablo ha tenido por muchos años instalado openSUSE con KDE Plasma, más recientemente Kubuntu LTS y en la última etapa, MX Linux y Debian con Xfce. Y como digo, sigue funcionando, aunque como es obvio la experiencia es terrible, sobre todo si la comparo con mis equipos de diario. Esperar otra cosa es ciencia ficción.

Lo que no he tenido apenas son esos bloqueos. Ni siquiera a día de hoy, con varios documentos de LibreOffice abiertos y con Chrome con una decena de pestañas abiertas y varias extensiones instaladas, que es el uso más habitual que tiene ese equipo. Entonces, ¿el mal es generalizado o no?

Sea como fuere, no se puede pretender disfrutar de una buena experiencia con software de hoy sobre hardware de ayer o anteayer. No es lógico, mal que pese. Ni en Windows, ni en Linux ni en ningún otro sistema.