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Fue en 2017 cuando, por primera vez, KDE anunció objetivos concretos a explorar. Ahora, dos años después, el proyecto renueva las intenciones para el próximo par de años y apunta alto: Wayland, consistencia y aplicaciones.

Haciendo algo de memoria, los objetivos señalados en un primer momento incluían «usabilidad y productividad de primer nivel para el software básico, software de privacidad y simplificación en la incorporación de nuevos colaboradores», y lo cierto es que para quien no esté sumergido en las novedades de KDE o sea un usuario acérrimo de los que no se pierden nada, podrá parecer que no han habido grandes avances en ninguno de los tres propósitos. Pero sí los ha habido, a pesar de que no se trata de alcanzar ninguna meta, sino de de fijar un rumbo.

El punto de la «usabilidad y productividad de primer nivel para el software básico«, por ejemplo, ha sido una constante de pico y pala cuyo transcurrir nadie ha explicado con mayor dedicación que el desarrollador Nate Graham con su serie de artículos semanales KDE Usability & Productivity; en lo que respecta al «software de privacidad» lo conforman novedades concretas como las cajas fuertes de Plasma, pero el principal beneficio que ha traído es «alentar a los desarrolladores a implementar medidas para mantener a los usuarios seguros y sus datos privados»; y el tema de la «simplificación en la incorporación de nuevos colaboradores» se ha saldado también con resultados positivos según cuentan, y gracias a la iniciativa Onboarding ha habido «un aumento sustancial en el número de nuevos contribuidores».

Ahora la Comunidad KDE ha anunciado nuevos objetivos que serán prioridad para los próximos dos años, sin que por ello se abandonen los anteriores. Se han elegido como siempre por votación de acuerdo a las propuestas de la comunidad. Son los siguientes:

Wayland

Como es sabido, el software de KDE lleva adaptándose a Wayland desde hace mucho, y de hecho es ‘usable’… Pero siguen quedando muchos pequeños y grandes detalles por pulir para que la experiencia sea buena de verdad y asemeje a la que disfrutan los usuarios de GNOME. Pues bien, por fin se van a poner manos a la obra con entrega para dotar de compatibilidad plena al escritorio, sus tecnologías y herramientas, con el servidor gráfico de nueva generación. Sin duda, es el mejor objetivo que se podía proponer.

Consistencia

Otro gran objetivo. Porque KDE puede presumir de muchas cosas, pero en lo que se refiere a «consistencia» el margen de mejora es importante y, aun cuando la comparativa con otros entornos –privativos incluidos– no sale mal parada, alcanzar la excelencia pasa por aquí. Este objetivo es un suma y sigue del de «usabilidad y productividad de primer nivel para el software básico» y se entiende mejor con una cita: «Las inconsistencias no solo se encuentran en el diseño de aplicaciones, sino también en sus características. Las pestañas, por ejemplo, se implementan de manera diferente en Falkon, Konsole, Dolphin y Kate, lo que las hace confusas para los usuarios y difíciles de arreglar para los desarrolladores».

Así, para resolver las inconsistencias se ha sugerido «la unificación del comportamiento en los elementos de la aplicación (como barras laterales, menús y pestañas de hamburguesas), poniendo fin a la fragmentación de aplicaciones con características superpuestas (como tener varios reproductores multimedia) y estableciendo criterios para alojar los sitios web de las aplicaciones, entre muchas otras cosas». Si a ello le añaden las inconsistencias de diseño, los espacio, textos, etc., promete y mucho el impulso que puede ganar el software de KDE en experiencia de usuario.

Aplicaciones

Por último, las aplicaciones, uno de los recursos más importantes de KDE y no solo porque complementan el escritorio Plasma: también porque tienen una cantidad increíble (más de 200) y aunque hay de todo, hay unos cuantos diamantes en bruto que con más trabajo llegarían muy lejos. Sin embargo, no va por ahí la cosa. En este punto se destaca la reciente renovación del sitio oficial de KDE Applications, que desde entonces ha ido mejorando detalles y el objetivo pasa, al menos en un principio, por «modernizar las plataformas a través de las cuales los desarrolladores de KDE se comunican con los usuarios, la forma en que se empaqueta cada aplicación y revisando de la documentación y los metadatos suministrados con las aplicaciones».

Y eso es todo. No es poco, precisamente. En todo caso no va a llegar mañana. Lo más inminente es el lanzamiento de KDE Plasma 5.17 para el 15 de octubre y para más adelante se ha dado a conocer que la próxima versión del escritorio, Plasma 5.18 tendrá soporte extendido. Será, además, la última LTS que se publique para KDE Plasma 5, porque con la siguiente ya estará KDE Plasma 6. O eso se espera.